Anar
Mans agafant fang

Necesito iniciar un proceso teraéutico?

Esta es la primera pregunta que debes hacerte cuando experimentas algún estado anímico que te provoca malestar y que quieres resolver. Lo segundo que debes preguntarte es: ¿Puedo yo individualemente enfrentarme a esto? Necesito ayuda profesional? Me tienen que echar una mano? Necesito orientación? Saber que necesito ayuda es el primer paso para poner solución una situación personal que nos desborda o nos supera. Por eso es muy importante dar el paso de reconocer que algo no va bien y que tenemos que poner sobre la mesa todas las medidas a nuestro alcance para resolverlo.

Cada día es más común que las personas decidan iniciar un proceso terapéutico para resolver algún problema, dificultad, malestar o conflicto. Por supuesto que muchas veces se puede hacer sin necesidad de ayuda profesional, y en ocasiones nuestras soluciones son adecuadas y efectivas.

Sin embargo, también hay otras ocasiones en que esto se hace difícil o no es posible de forma individual, y recurrir a un acompañamiento profesional es muy recomendable, incluso indispensable. Hay momentos en que sólo es necesaria una pequeña orientación, para reencuadrar, saber qué camino tomar, o cómo actuar en determinada situación de nuestra vida. Pero también, existen momentos en que necesitamos algo más que un simple acompañamiento; necesitamos una intervención más profunda.

Hay que tener en cuenta que recurrir a un proceso terapéutico no es señal de debilidad o incapacidad, sino que se trata de buscar una intervención profesional cuando hay síntomas de que algo en nuestro interior no va bien. Normalmente acudimos a un médico cuando nos sentimos mal, y no lo consideramos señal de debilidad o incapacidad, sino de un acto de cuidado de uno mismo. La mente humana, las emociones y los procesos internos son muy complejos y es normal que en muchas ocasiones no podamos resolverlos solos / as y requerimos buscar una ayuda terapéutica.

Pero como saber cuándo es momento de pedir ayuda?

Algunos casos más concretos que pueden ser propicios para pedir una ayuda terapéutica son:

Si tienes algún problema emocional evidente, como ansiedad, angustia, estado depresivo, falta de motivación, tristeza, enojos impulsivos, etc. al grado que te dificulta llevar a cabo tu vida de la forma habitual.
Si te encuentras sumergido / a en momentos en los que te sientes invadido / a por un profundo malestar, o desbordado / a por situaciones que te provocan estados anímicos que no sabes demasiado bien cómo gestionar.
Si te preocupas constantemente y no logras evitarlo.
Si tienes un malestar permanente y no sabes identificar que te puede estar pasando
Si te sientes perdido / a o bloqueado / a y sin ánimos ni recursos para salir adelante
Si tienes dificultades para relacionarte con tu familia, pareja, entorno social, laboral ...
Si has sufrido alguna pérdida o estás pasando por un proceso de duelo que no sabes como manejar
Si te sientes emocionalmente dependiente o repites patrones relacionales conflictivos o tóxicos, en la pareja, familia, entorno social ...
Si te encuentras en de un cambio vital que te desborda, sumergido en una crisis personal o tienes dificultades para encontrar cuál es tu camino.
Si sufres cualquier forma, de acoso o maltrato, laboral, pareja ...
Si tienes dudas o dificultades a la hora de tomar decisiones
Si has intentado resolver el malestar por tu cuenta, sin conseguir resultados efectivos o duraderos, y además, puede que persiste o empeora.
Si en más de una ocasión algún familiar o conocido te ha "sugerido" que quizá deberías hacer terapia o buscar una "ayuda", ya que hay veces que el espejo que nos puede dar el otro de nosotros mismos puede ser muy importante.

Recuerda: puedes escoger hacer algo que te ayude a sumar en calidad de vida o seguir como estás. No puedes cambiar el pasado, pero sí que puedes empezar a construir un futuro diferente, mucho más satisfactorio.